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Licenciada en Periodismo por la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba, en el año 1994, y Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, en el año 2009. Esta es una página personal, dedicada a mi querida ciudad de Las Tunas, en Cuba, y con las puertas abiertas a otros sitios de la provincia, que lleva igual nombre. Espero que sigamos compartiendo imágenes, historias, anécdotas y proyectos de la tierra que nos vio nacer o que nos acogió como hijos propios. Ah, ahí les dejo varias fotografías de los 8 municipios tuneros.

sábado, 6 de octubre de 2012

El ciclón Flora en el recuerdo de los tuneros



En octubre de 1963 Cuba dejaba atrás viejos rezagos capitalistas y mantenía victoriosa el camino del socialismo, emprendido hacía poco tiempo, el primer día del año 1959.  Poco a poco cambiaba la vida para el pueblo, especialmente para los más desposeídos, víctimas de muchos años de explotación. 
En la antigua provincia de Oriente también era así.  Pero, la miseria y la muerte llegaron en forma de una lluvia ininterrumpida que todavía hoy, a 49 años, deja profundas secuelas en algunas personas, por la pérdida de sus propiedades o de algunos familiares y amigos.
Se trata del paso del ciclón Flora, que afectó al territorio entre los días 4 y 8, y que aún asusta a los jóvenes que afortunadamente no vivimos esos sucesos; sin embargo, pudimos apreciar la magnitud del fenómeno gracias al documental Ciclón, del reconocido cineasta Santiago Álvarez.
Entre los residentes en el territorio que ocupa la actual provincia de Las Tunas brotan por estos días los recuerdos.
Elio Jiménez Olazábal: “En la comunidad de Dormitorio yo vi la fuerza de las aguas, que empujaron los raíles de la línea del ferrocarril y los metieron un kilómetro más allá.  Lo que hizo daño aquí fue el agua, no el viento.  Fue tanta que le pasó por arriba a las casas.  En Guamo las crecientes se llevaron a todas las familias.  Aparecieron personas enganchadas en los árboles, en los palos de las cercas, donde quiera aparecía gente muerta.  En la zona de Manatí, donde yo pasé el ciclón, se ahogaron muchos animales.  La vieja mía tenía muchos guanajos y no le quedó ni uno.  El agua acabó con los guanajos, las gallinas, los patos…”
Armando Villanueva Almeida: “Yo vivía en La Habana en aquella época y a través de las noticias supimos que había entrado por la costa sur de Oriente y que encerró entre las lomas a las familias que vivían allí y el agua empezó a subir.  Como trabajaba en los ómnibus, conocí posteriormente las zonas de Niquero y Pilón y muchas personas me enseñaban unas naves de ocho o nueve metros de altura que, en el año 1972 todavía tenían hierbas y barro pegados en la parte de arriba como prueba de hasta dónde subieron las aguas.  Aquello fue una tragedia grande a principios de la Revolución, cuando no existía la preparación que tenemos hoy en día.  Fue muy lamentable.  El pueblo de Cuba lo sufrió y se solidarizó  con aquella tragedia”.
Pedro Díaz Suárez: “Yo era chiquitico y vivía en la ciudad.  Creo que aquí se sintió menos.  Mi casa era de tejas y me acuerdo que fueron unos cuantos días con el tin tin de la lluvia en el techo, y eso nos molestaba a mí y mis hermanos.  Recuerdo que mamá siempre nos decía que otros estaban peor que nosotros, que teníamos que estar tranquilitos.  Fueron unos cuantos días sin sol y sin salir a la calle a nada.  Y es verdad, mire usted cuánta gente se murió por tanta agua, que hizo que se unieran los ríos y el mar”.
A 49 años del paso del ciclón Flora, el joven meteorólogo tunero  Alexey Moreno Borges recuerda que “el fenómeno atmosférico tuvo vientos de hasta 220 kilómetros por hora en Punta Tiburón, Haití.  En cambio, al territorio nacional lo afectó por fuertes lluvias y por las volteretas que dio, hasta dejar un lazo en los mapas que recuerdan esos sucesos.  Las lluvias fueron tan torrenciales que llegaron a hacer acumulados muy significativos en gran parte de toda la región oriental de nuestro país”.
Los efectos del fenómeno atmosférico fueron muchos.  Se perdieron viviendas, escuelas y otras instalaciones, las carreteras quedaron destruidas, hubo daños a las industrias y los medios de transporte, la agricultura y la ganadería recibieron un golpe brutal…
Pero, lo más significativo y lo más triste fue la muerte de casi dos mil personas que quedaron atrapadas por las aguas y sus fuertes corrientes. El dolor de los sobrevivientes y familiares fue compartido con todo el pueblo y especialmente por nuestro gobierno, que encabezado por Fidel Castro Ruz condujo aceleradamente el salvamento de los seres humanos y las labores de higienización y recuperación.
A pesar de sus difíciles consecuencias, el ciclón ya es historia; pero, sobre todo, es escuela.  Otra vez el líder cubano demostró que la desgracia de unos es de todos y se adoptaron medidas para siempre preservar las vidas. 
Desde entonces se construyeron presas en las zonas más bajas para evitar inundaciones y garantizar el agua a las ciudades, nacieron comunidades y, de manera general, la parte oriental de Cuba retoñó de entre las aguas del Flora.

Acciones para ganarle la batalla al Aedes aegypti



Cada día que pasa, desde el amanecer, constituye un nuevo reto para los trabajadores de la campaña contra el mosquito Aedes aegypti, el archiconocido insecto que no nos da tregua pues persiste en mantenerse, condicionado casi siempre por nuestras propias acciones.
En los ocho municipios de la provincia de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, hoy inspeccionan viviendas y centros educacionales y laborales, hacen tratamiento adulticida y larvario, revisan en los lugares más insospechados… pero, el mosquito sigue ahí, a veces latente y siempre amenazante con varias enfermedades, entre ellas la fiebre amarilla, encefalitis y el dengue.
Es como si esos pequeños animales quisieran cobrarnos tanta desidia acumulada por años, cuando ni los responsables de la tarea ni la población cumplimos a cabalidad nuestras obligaciones.
Afortunadamente en el territorio tunero la situación ha dado un cambio, al menos en la voluntad colectiva, para dar una contundente paliza al vector; y pude comprobarlo hace pocos días  durante mi traslado a la ciudad de Puerto Padre.
A poca distancia del poblado de Vázquez, un agente de la Policía Nacional Revolucionaria da el alto a todos los vehículos que transitan por esa carretera y el operario de la campaña contra el mosquito fumiga cuidadosamente cada medio de transporte, el cual debe permanecer detenido y cerrado por un tiempo prudencial para que esa acción sea efectiva.
Allí, durante la espera, supe que labores similares se realizan en otros municipios de la provincia y del país porque el malvado insecto se escamotea en cualquier parte y burla las leyes de la naturaleza que indican que con sus alas solo puede trasladarse a un centenar de metros.
Al regresar, pasadas las 6 pm, aún fumigaban en la entrada de Vázquez y entre quienes esperaban no escuché criterios negativos, al contrario, los presentes coincidían en que esa es una buena opción y que si todos pusiéramos un poquito más de empeño, ya habríamos acabado con el peligro que implica el Aedes aegypti. 
La voluntad existe y la necesidad también.  Están los especialistas y los recursos materiales.  Solo falta aunar todos esos factores y convertirlos en un arma fuerte para dar jaque mate al insecto y ganar la partida.

lunes, 1 de octubre de 2012

Un pequeño zoológico que alegra a los niños de Las Tunas



Es domingo en la mañana y en un hogar de la provincia de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, los niños están nerviosos de alegría porque dentro de minutos irán a un sitio especial ubicado en las afueras de la ciudad cabecera, en los alrededores del Motel El Cornito y custodiado por el Parque de Diversiones y el Jardín Botánico.

Niños y adultos se entretienen admirando patos y flamencos en el zoológico tunero. (Foto Robiel Proenza)
Esta no es su primera vez; sin embargo, como si fueran inexpertos, el pecho les late de emoción por vivir una jornada especial en el lugar, y no es para menos.  Hasta a los mayores nos pica la curiosidad cada vez que visitamos un zoológico, aunque sea modesto como el del territorio.

En esa instalación viven varias especies, adaptadas a la vida en cautiverio y que causan placer en quienes las admiran desde hace unos 20 años, cuando a la ciudad le nació el sencillo centro, que no tiene la magnificencia de sus semejantes en otras provincias cubanas; pero que ha cumplido su propósito de alegrar a las familias y especialmente a los más pequeños.
En el de Las Tunas crece la vida de numerosas especies de la fauna, representativas de Cuba y de otros lugares del mundo, distantes no solo en la geografía, sino también en el clima, los hábitos alimentarios y las costumbres de los visitantes.
Este es pequeño y, lamentablemente  está lejos del centro y de las rutas habituales de los medios de transporte por lo que se hace difícil la visita; sin embargo, las personas se las ingenian, y buscan alternativas como hacer el viaje en el único tren urbano que circula por el territorio.
Niños y mayores van hasta allá para pasar un rato entretenido y diferente, admirando a varios tipos de aves, con énfasis en los bellos colores de los pavos reales, las plumas rosadas de los flamencos o la impresionante estatura de los avestruces, a los que un pequeño calificó como una gallina enorme con sus glúteos colorados.
Encuentran también búfalos, majáes, leones y diferentes especies de monos, los que son las delicias de la mayoría de los visitantes, no solo por sus acostumbradas travesuras  sino porque los más chiquitos salen de las jaulas y se acercan a las personas, en lo que constituye una experiencia inolvidable.

Dentro y fuera de sus jaulas, los monos son el mayor entretenimiento para quienes visitan el zoológico de Las Tunas. (Yenima Díaz)
Nuestro zoológico apenas sobrepasa un centenar de ejemplares y aquí faltan muchas especies que a los tuneros nos gustaría ver en carne y hueso, como decimos cuando no nos bastan las fotografías o las imágenes fílmicas, y que sabemos que existen en otras partes del país. 

En lo que se cumplen esas expectativas de muchos residentes en Las Tunas es preciso que se solucionen las dificultades en la transportación y que todos nos sumemos a la intención de los veterinarios, cuidadores y demás trabajadores de la instalación para que los animales crezcan sanos y se mantengan por mucho tiempo más alegrando las jornadas de los niños y sus familiares que vuelven al lugar como si fuera su primera vez.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Detalles históricos del carnaval de Las Tunas

Por estos días, la ciudad de Las Tunas vive las fiestas del carnaval en lo que son jornadas de alegría y jolgorio que reúnen a la mayoría de los residentes en esta urbe y a muchas otras personas llegadas de un sinnúmero de lugares, fundamentalmente de los restantes municipios tuneros y de las provincias aledañas.

Así es, de manera continua, desde hace 60 años; pero, diversos documentos impresos y digitales coinciden en que pueden considerarse como antecedentes inmediatos del carnaval actual las fiestas que se desarrollaban, desde 1709, entre los días 27 y 30 de septiembre, como saludo al día de San Jerónimo, patrono de esta tierra.

Según se cuenta, en el pasado siglo, el primer carnaval ocurrió en 1910, cuando la señorita Rosa Sayas organizó una cabalgata por la calle principal de la ciudad, hoy avenida Vicente García, en vísperas de las festividades de San Valentín.   También se celebraba la reciente creación del municipio de Victoria de Las Tunas.

En 1912 apenas hubo actividad y en 1913 se hicieron fiestas en varias sociedades y liceos y hubo bailes de disfraces en las calles. Los de 1914 y 1915 pasaron casi desapercibidos. Y los de 1916 estuvieron matizados por fuertes aguaceros. Por cierto, tal parece que desde entonces heredamos la presencia de San Pedro en las fiestas del carnaval tunero.

En diferentes fechas y años hubo otras celebraciones con mayor o menor éxito, casi siempre precedidas por verbenas benéficas. Pero, el inicio de los carnavales, como los tenemos hoy, ocurrió en el marco de las fiestas de San Jerónimo, durante los días del 27 al 30 de septiembre de 1952.

A partir de esa fecha, cada año el pueblo vibró de alegría, con fiestas en la calle Vicente García y en salones de todas las sociedades. Poco a poco se incorporaron los paseos de carrozas, las comparsas y las congas, patrocinadas por reconocidas compañías dedicadas a la licorería y perfumería, fundamentalmente.

En 1954, se celebraron las fiestas y se seleccionó, por vez primera, a la Reina del Carnaval, honor que recayó en la señorita Bertica Maestre, quien aún reside en este terruño. Por esos años en los festejos comenzaron a presentarse reconocidas figuras del arte y la cultura del país.

Ya en 1960, se realizaron los primeros carnavales revolucionarios. Desde entonces, se hizo más masiva la participación del pueblo y se introdujeron muchos cambios. Hay una fiesta especial para los niños, se crearon diferentes áreas cerradas y abiertas para los bailables, se multiplicaron los adornos con máscaras y pelotas, la radio adaptó su programación a las celebraciones; en fin, cada año las transformaciones eran evidentes y contribuían a la alegría de todos.

Por muchas razones, ahora se desarrolla de una forma diferente y una de esas causas es la propia celebración del carnaval en un polémico traslado fuera del casco histórico; pero, su esencia es la misma de hace 60 años cuando la ciudad de Las Tunas vivió su primer acontecimiento de este tipo, la alegría y el disfrute del pueblo.

No obstante, aún recordamos con nostalgia aquellas bromas que se hacían como la salir disfrazado a la calle o la de brindar cerveza en un orinal de esmalte o aluminio con un chorizo dentro.

También mantenemos vivas en la memoria diferentes iniciativas con ómnibus y otros medios de transporte, que iban por las calles con su música contagiosa arrastrando al público que bailaba, reía y disfrutaba de las fiestas.

Hoy hay numerosas áreas y en todas abunda la cerveza fría, el tradicional puerco asado, rositas de maíz, frituras y muchos otros comestibles, los trabajadores por cuenta propia ocupan muchos espacios y en las noches se multiplica la presencia de pueblo para disfrutar de las carrozas y los fuegos artificiales y bailar al sabroso compás de las congas y las comparsas.

Mis andares en septiembre

Este mes de septiembre ha sido intenso, muy intenso.
Unas cosas fueron para bien y otras para mal, como todo en la vida.
Así, viví el inicio del curso escolar 2012-2013, cuando mi niña inició la Secundaria Básica y el niño pasó al 4to grado de la enseñanza primaria, fui jurado del Concurso provincial de Periodismo Ubiquel Arévalos Morales y estuve enferma, primero de la garganta y luego de los riñones.
Por cuestiones de trabajo visité algunos municipios, otra vez se me rompió la UPS y ahora soy parte de la alegría del pueblo tunero en las fiestas del carnaval.
Compartí con mis hijos y mi esposo las responsabilidades del hogar, hice nuevas amistades y seguí caminando porque la bicicleta todavía tiene problemas.
Amé, reí, lloré y sufrí decepciones; en fin, viví, satisfecha por ser y por estar.