¿Quién soy?

Mi foto
Licenciada en Periodismo por la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba, en el año 1994, y Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, en el año 2009. Esta es una página personal, dedicada a mi querida ciudad de Las Tunas, en Cuba, y con las puertas abiertas a otros sitios de la provincia, que lleva igual nombre. Espero que sigamos compartiendo imágenes, historias, anécdotas y proyectos de la tierra que nos vio nacer o que nos acogió como hijos propios. Ah, ahí les dejo varias fotografías de los 8 municipios tuneros.

viernes, 27 de mayo de 2016

Las Tunas en sequía extrema



Hasta la primera quincena de mayo, en la provincia de Las Tunas se registró un acumulado de lluvia de 222,7 milímetros, de una media histórica para el período de 313,5, con la situación más crítica en los municipios de Manatí y Majibacoa.
Tal como ha ocurrido en años anteriores, estas precipitaciones no beneficiaron el llenado de los embalses, los que cuentan con un volumen almacenado de 73 millones 812 mil metros cúbicos, para el 21 por ciento de su capacidad total.
No obstante, el contexto es mucho más difícil pues las fuentes de abasto de agua a la población se comportan al 17 por ciento y de las seis presas destinadas a ese fin, solamente Jobabito, que abastece al poblado de Bartle, cuenta con cobertura para más de un año.
Los demás reservorios se encuentran muy deprimidos, especialmente las presas Playuela, que entrega a Majibacoa, con un cuatro por ciento de su capacidad, y Juan Sáez, desde la que se reparte el líquido a Chaparra, con el 14 por ciento del volumen total.
De las fuentes de abasto subterráneas, se encuentran afectadas 47; de ellas 37 por sequía parcial y 10 total. El nivel en la cuenca La Cana continúa descendiendo y ahora es de 16,41 metros por lo que se evalúa como desfavorable crítico.
En los ocho municipios se les suministra agua en pipas a 465 comunidades con más de 142 MIL 500 habitantes y para ello se emplean 165 pipas entre tractores y camiones, así como dos trenes en Manatí y Puerto Padre.
Para el actual año 2016, en el territorio tunero se demandaron casi 147 millones de metros cúbicos de agua para la producción y los servicios y no se pudo satisfacer toda la solicitud por baja disponibilidad en las fuentes, afectándose varias producciones azucareras y agropecuarias.
En la provincia se han adoptado varias medidas para disminuir los perjuicios por la sequía, entre ellas la observación permanente de las presas de abasto y la cuenca subterránea La Cana y erradicación de salideros en conductoras y redes, de los que se han suprimido más de dos mil.
También se prioriza el uso eficiente del recurso, en función de elevar la productividad y recuperar capacidad de almacenamiento en los próximos años; continúa el programa de rehabilitación de redes y se activaron nuevos cargaderos de agua.

Uno de los bomberos más jóvenes de Las Tunas



Ezequiel Labrada Guerra es suboficial del Comando 105 del Cuerpo de Bomberos en la provincia de Las Tunas y tiene, apenas, 21 años.  No obstante, ya acumula una hermosa trayectoria en el empeño de extinguir incendios, salvar vidas y, lamentablemente, rescatar cadáveres.
¿Cómo llega al Cuerpo de Bomberos?
«Llegué mediante la Cruz Roja, una organización que marcó mi futuro.  Ahí me hicieron conexión con el Cuerpo de Bomberos y me interesé por la especialidad de rescate, que siempre me llamó la atención.  Después estudié en la escuela nacional de bomberos, de la que me gradué en febrero de este año.  Ya soy parte del Comando 105 como técnico de salvamento y rescate».
¿Por qué escogió esa especialidad?
«Es que ayuda a salvar las vidas humanas, que es lo más importante.  Y a eso se suma que también contribuye a preservar muchos bienes materiales del Estado y de los propietarios de las viviendas, cuando los incendios se desatan en el sector residencial».
¿Qué preparación tiene para enfrentarse a incendios u otras situaciones de emergencia?
«Primero, la teórica que aprendí en la escuela.  Pero, creo que la mayor preparación es psicológica porque en esas situaciones tú no sabes lo que te puedas encontrar.  Es importante también la preparación física.  Tenemos que nadar mucho y correr varios kilómetros.  Además, hay que cuidar la salud y alimentarse adecuadamente».
¿Cuál ha sido su mayor experiencia?
«Sin dudas, es el incendio de la tienda recaudadora de divisas El Fénix.  Fue el 27 de marzo de 2016 y fue una experiencia catastrófica por la gran pérdida de dinero y recursos que tuvo el Estado.  Nos personamos en el lugar y estuvimos trabajando en la extinción del fuego hasta horas de la tarde.  Ahí hice todo tipo de trabajo: relevar a compañeros cansados, abrir puertas, entrar a grandes temperaturas, echar agua…, hice todo lo que habitualmente hace un bombero».
¿Qué otras experiencias tiene?
«He participado en varios accidentes del tránsito y siempre son impresionantes.  Hace pocos días participé en el choque de un turismo con un vehículo estatal, en la rotonda del Hospital Pediátrico de esta ciudad.  Tuve que rescatar a un extranjero que quedó atrapado porque la puerta compactó con el otro carro.  También he rescatado cadáveres de personas que han caído a pozos y han fallecido por el golpe o ahogados en el agua».
¿A qué se compromete en el futuro?
«Mi primer compromiso, como oficial del Ministerio del Interior, es cumplir 25 años en esta actividad.  Y seguir mientras la salud me acompañe.  Conmigo se puede contar a la hora que sea y en el momento que sea.  Seguiré ahí, en el Cuerpo de Bomberos».
En un año, Ezequiel Labrada Guerra ha vivido acontecimientos importantes que lo han hecho madurar como persona y como profesional.  Con él se puede contar en los años venideros para extinguir incendios, salvar vidas y proteger los recursos materiales.

Así es Las Tunas hoy



Foto: Reynaldo López Peña
Con sus seis mil 592 kilómetros cuadrados, Las Tunas es una de las siete provincias del país con cinco ciudades o más.  Dicho así, cualquiera se sorprende porque la mayoría de los que residen en el territorio se acostumbró a autovalorarse como una Cenicienta, abandonada y carente de muchos recursos.
No es para menos.  Al Triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, apenas había 58 médicos y 22 enfermeras.  Y ni hablar de altas matrículas en las escasas escuelas públicas, o de estabilidad laboral, y mucho menos de igualdad social entre blancos y negros, ateos y creyentes o mujeres y hombres.
Pero, en este 2016, la realidad es diferente y anima saber que cinco de sus ocho cabeceras municipales tienen 20 mil o más habitantes, cifra que se toma en cuenta para otorgarles la categoría de ciudades.
Son esta urbe, Puerto Padre, Amancio, Colombia y Jobabo.  Pero, también hay 13 pueblos, 245 poblados y 235 caseríos, en los que residen unas 536 mil 800 personas.
Los tuneros tienen una tasa de mortalidad infantil de cinco fallecidos por cada mil nacidos vivos y una esperanza de vida al nacer de 79,8 años, gracias a los servicios de salud en seis hospitales, diez hogares maternos y nueve de ancianos, 14 policlínicos, 94 farmacias, nueve ópticas y centros especializados en la atención a pacientes diabéticos y nefrópatas.
Más de 80 mil 600 niños y adolescentes cursan sus estudios en 631 escuelas, de la mano de unos 15 mil 900 maestros y profesores.  Y unos ocho mil 300 educandos se forman en las dos universidades del territorio.
En la cultura también hay cambios pues se cuenta con una amplia red de bibliotecas, museos, librerías, cines y otras instituciones; e igual ocurre con el deporte, actividad en la que se cosechan múltiples medallas en diferentes eventos.
Más restaurantes y cafeterías, nuevas urbanizaciones, la Casa Insólita que es muy atractiva para cubanos y foráneos, un Parque Temático que borró extensos marabuzales y el parque eólico que se construye en la playa La Herradura, en el municipio de Jesús Menéndez, son otros ejemplos.
Un centro histórico renovado en la capital provincial, la portopadrense Villa Azul, que se embellece para cubanos y extranjeros, y mejorías en los restantes municipios son hoy una realidad en esta tierra que más allá de los números, sigue transformándose para bien de todos.

domingo, 24 de abril de 2016

Cinco invitados especiales en el Séptimo Congreso del Partido



Desde que llegué al Palacio de las Convenciones, de La Habana, los busqué con mi mirada.  Imaginé que estaban y no me equivoqué. 
René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio eran cinco dedos de un puño, juntos siempre, en medio de mil delegados y 280 invitados al magno evento.
Los vi uno al lado del otro, intercambiando criterios con los demás participantes.  Y vi también largas colas, esperando por una fotografía o un autógrafo. 
No me acerqué a ellos; esperaré otras oportunidades.
A René González lo conocí en Venezuela, durante su primer viaje al extranjero, después de su regreso a la Patria, y mi grabadora de periodista guarda su voz.
Igual me ocurre con Ramón Labañino, a quien entrevisté cuando visitó la provincia de Las Tunas.
El tiempo, y la suerte, permitirán que suceda lo mismo con Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y Fernando González.
No es suficiente; pero, verlos de lejos en el Congreso del Partido, es otro alegrón y un mayor compromiso.

Cuando vi a Fidel

Cuando vi a Fidel en la última sesión del Séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba, las lágrimas no paraban de salir.  En unos minutos escribí pequeñas notas que hoy les sugiero.
Están publicadas en el sitio web Tiempo 21, de la emisora Radio Victoria, en Las Tunas, Cuba.
Aquí les dejo la dirección:

http://www.tiempo21.cu/2016/04/19/fidel-por-siempre/


Días de Congreso y emociones


Aquí estuve yo.  Soy una más, entre los mil delegados que participamos en el Séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba, importante evento que marca el futuro de la nación.
Jamás olvidaré tantas emociones ni tanto compromiso hecho a cada instante y para cumplirlo siempre.
Este archipiélago rebelde vive en su pueblo y en sus dirigentes.  La Patria es de todos y la hacemos todos con los aportes individuales a las diferentes tareas del desarrollo económico y social.

Compartir con Fidel, Raúl y otros líderes históricos, unidos todos, fue una oportunidad maravillosa, de esas en las que aprendes a valorar más, a respetar más...
Ver su modestia y su sencillez me hizo admirarlos más y reforzar el respeto que les tengo desde niña, cuando pensaba que solo los vería en imágenes de periódicos o en el televisor.




martes, 22 de marzo de 2016

El verdor y la felicidad de Erenia





En la calle Julio Diéguez, de esta ciudad de Las Tunas, Erenia Escalante González es una mujer feliz aunque a veces la soledad carcome sus energías y sus deseos de hacer siempre un poco más.
Vive rodeada de sus plantas, a las que ama, como una compañía especial.  Cuenta, entre risas, que todas son lindas y que junto a ellas se siente renovada y diferente.
«Tengo muchas flores que me encantan.  Pero, también tengo muchísimas hierbas medicinales. Esta casa es un ir y venir de gente, que necesitan de mí para cocimientos, baños y cataplasmas.  LLegan personas de todos los lugares.  Les dicen, ve a la calle Julio Diéguez, allí está Erenia, habla con ella, que siempre tiene de todo.  Lo que más buscan es salvia, y también, orégano.  Yo les doy todo lo que me piden; pero, también los enseño a usarlas y a sembrarlas para que en otros momentos, cuando necesiten, tengan».
Cuando se levanta, lo primero que hace es ver a sus plantas y saludarlas, como a vecinos, amigos o familiares.
«Siempre estoy atenta, por si necesitan que les eche agua; reviso si nacieron las orquídeas, corto las hojas secas y acaricio sus tallos.  Sin ellas no podría vivir porque me entretienen mucho.  A las frutas las cuido igual.  Por ejemplo, a la mata de limón, que requiere de humedad, le echo agua mucha todos los días.  Tengo mangos, guayabas, platanitos frutas de dos tipos, guanábana, aguacate, coco…».
Para ella, la mamá fue un ejemplo de voluntad y alegría.  Así quiere ser el resto de su vida.
«Eso de las plantas yo lo cogí de mi madre.  A ella le gustaban mucho las matas y las flores.  Yo la miraba y poco a poco me fui enamorando.  Ha pasado mucho tiempo y no me arrepiento». 
Tiene un patio de referencia del movimiento de la agricultura urbana y suburbana, lo que la llena de orgullo pues pudo cumplir con varios subprogramas. 
«Tenía que tener plantas ornamentales, frutales y medicinales.  Y lo logré.  Entre esas alternativas, no hallaría cuál escoger.  Me iría con todas porque todas me gustan.  Son algo muy cerca de mí, me llenan de espiritualidad».
Con el paso de los años, aprendió muchos sobre las plantas pues no había libro de Botánica que dejara de lado.  También se hizo seguidora de la emisora Radio Victoria, a través de la que adquiere conocimientos sobre el tema.
«Un día hicieron una pregunta, llamé y la contesté.  Dije que la flor que más me gustaba es la Mariposa Blanca porque es la flor nacional de Cuba.  En ellas las guerrilleras llevaban mensajes y la verdad es que me encantan.  A veces cuando salgo a la calle llevo una en el pelo.  A mujeres que conozco les regalo y se ponen contentas porque huelen muy bien.  Tienen un perfume muy rico».
A veces, siente que es mucho trabajo para ella sola, en un patio grande, de más de 120 metros de largo.
«Imagina, soy sola, tengo que ir a la panadería y a los mercados a buscar las cosas.  Y me hago todo en la casa.  Lo que pasa es que tengo mucha energía; y siempre quiero ser así».
Esa es la meta de Erenia Escalante González, residente en la provincia de Las Tunas, pequeña de estatura y grande de ánimos, iniciativas y sueños. 
Tiene en su patio la paz que reconforta su alma, en medio de cada jornada.  Y tiene en su corazón mucha bondad, no solo para su hijo, sino para amigos y desconocidos, a quienes da sus guayabas, limones, platanitos y mangos sin pedir nada a cambio y con el corazón henchido de placer.