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Licenciada en Periodismo por la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba, en el año 1994, y Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, en el año 2009. Esta es una página personal, dedicada a mi querida ciudad de Las Tunas, en Cuba, y con las puertas abiertas a otros sitios de la provincia, que lleva igual nombre. Espero que sigamos compartiendo imágenes, historias, anécdotas y proyectos de la tierra que nos vio nacer o que nos acogió como hijos propios. Ah, ahí les dejo varias fotografías de los 8 municipios tuneros.

lunes, 9 de enero de 2012

Escudo de la ciudad de Las Tunas: Historia y tradición de un pueblo


Maura Peña Machado
taura@rvictoria.icrt.cu

Históricamente, muchas urbes y las familias más importantes han tenido un escudo que sintetiza sus costumbres e idiosincrasia.

La oriental ciudad de Las Tunas, 690 kilómetros al este de La Habana, no es una excepción. Desde hace varios años cuenta con uno, que enorgullece a los presentes y los ausentes.

El Escudo fue seleccionado por concurso en el año 1937, aunque oficialmente identifica a la ciudad desde el 9 de enero de 1939.

Al cabo de 73 años, despierta la huella de este acontecimiento.

Varias fueron las propuestas enviadas al concurso y, entre ellas, resultó la de mayor relevancia la que presentó Mary Cruz Medina.

La propuesta de esa tunera estaba realizada al óleo sobre tela, con una mezcla de varios colores y enmarcada en madera y metal repujado y consta de cuatro carteles o departamentos, los cuales resaltan las características fundamentales de los moradores de esta tierra.

En la parte superior izquierda muestra la figura de un insecto volador muy conocido por su laboriosidad: la abeja, que simboliza el trabajo y la vocación activa del pueblo tunero. Esta área es de tonalidad azul como el mar que nos circunda, el cielo que nos protege y tres franjas de la Bandera Nacional de Cuba.

En la parte superior derecha del escudo tunero está la imagen de una llave, que representa la posición geográfica que ocupa Las Tunas en el mapa cubano, entre el legendario Camagüey y el indómito Oriente. El cuartel tiene fondo rojo, como el triángulo de la Enseña patria, en recordación a la sangre derramada por los independentistas en sus cruentas luchas por la libertad.

La parte inferior izquierda recoge la imagen de una ceiba, el árbol que cobijó a quienes combatieron por la independencia de la Patria y alrededor del cual se fundó la ciudad. Este símbolo de la flora autóctona se encuentra insertado dentro de un contexto de tonalidades verdes, muy recurrente en el panorama rural del territorio.

En la parte inferior derecha del escudo de Las Tunas aparecen las ruinas del cuartel de las 28 columnas, antiguo bastión militar del colonialismo español en la ciudad, (hoy una escuela de Enseñanza Primaria), que simboliza la derrota de las huestes ibéricas en la zona.

También figura la imagen de una mujer, cuya participación en nuestras luchas es reconocida por la historiografía. Además, una hoguera, símbolo de las veces que fue quemada la ciudad en holocausto a la libertad. La planta llamada tuna es una sugerencia acerca de porqué se llama así a esta comarca.

Al pie del escudo aparece una leyenda, que es un fragmento de la frase dicha por el Mayor General Vicente García González el 26 de septiembre de 1976: “Tunas, con dolor en mi alma te prendo candela, pero prefiero verte quemada antes que esclava”. De ahí la divisa del Escudo: quemada antes que esclava.


Desde su creación, destacadas entidades y personalidades han recibido una réplica de este Escudo como reconocimiento a su destacada labor en diferentes esferas de la cultura, educación, el deporte y las ciencias, entre otras.

Las Tunas, una ciudad que se embellece con el paso del tiempo



Poco a poco, la ciudad de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, se transforma para dejar atrás el calificativo de Cenicienta del oriente cubano.

Ahora es como una perla, cultivada dentro de una concha, durante largos años. En su recorrido se aprecian muchos cambios que contrastan con las leyendas que aún circulan. Sus construcciones antiguas se mezclan con la modernidad, como ocurre en la calle Francisco Vega, entre Lucas Ortiz y la Avenida Vicente García.

Donde cuentan que se suicidó una hermosa princesa rusa, hoy se levanta el centro Cultural Huellas y tal vez frente al moderno tele-punto de ETECSA se paseó el indio sin cabeza, del que dicen que en algunas madrugadas, anunciaba grandes tragedias.

De igual manera hay transformaciones más allá del casco histórico. Ya la ciudad no se puede atravesar de punta a cabo en poco tiempo, como hace unos años atrás. Ahora ha crecido hacia todos los puntos cardinales, donde hay nuevas edificaciones surgidas al calor del desarrollo urbanístico.

Edificios multifamiliares, establecimientos públicos, nuevos parques, amplias avenidas, rotondas, instalaciones deportivas y la Plaza de la Revolución Vicente García González son algunos ejemplos, que se suman a instituciones más añejas como el restaurante La Caldosa, el Tanque de Buenavista y el complejo de la salud.

Algunos dicen que Las Tunas no es una ciudad bonita; pero, hay belleza en los hidrantes de algunas esquinas del casco histórico y en las argollas que antaño sujetaban a los caballos para que sus dueños visitaran los comercios de la época.

También, en los bancos que hace varias décadas se donaron para el Parque Maceo y en el mapa de la ciudad que está frente a la Plaza Cultural.

En fin, con el paso del tiempo esta ciudad se embellece como una perla y con 215 años a cuestas, renace, cual ave Fénix, de entre sus incendios.

jueves, 5 de enero de 2012

Rememoran paso de la Caravana de la Victoria por Las Tunas



Acompañada por las bellas palmas de la Plaza Martiana, de esta ciudad, una representación de sus habitantes conmemoró el paso de la Caravana de la Victoria por la provincia de Las Tunas, ocurrido en la madrugada del 4 de enero de 1959.

Cincuenta y tres años después, estudiantes destacados de las enseñanzas Primaria y Secundaria Básica reeditan la marcha, desde Oriente hasta La Habana, con igual alegría y el compromiso de seguir construyendo el futuro.

Así lo aseguró la alumna Vanessa Martínez Núñez, quien a nombre de los niños tuneros dijo que cumplirán con la responsabilidad de apoyar a la Revolución cubana, estudiar constantemente, defender a la Patria y sus principios y a seguir el ejemplo del destacado combatiente Ernesto Che Guevara.

En la conmemoración estuvieron algunos protagonistas de ese hecho histórico, además de miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, cuyo presidente en Las Tunas, Róger Batista Chapman, relató lo sucedido durante los primeros días de enero de 1959.

“La Caravana constituyó un hermoso mensaje para el país y el mundo. Hubo mucha identificación entre el pueblo y el victorioso Ejército Rebelde. Fue el primer contacto masivo de Fidel Castro con centenares de miles de personas, que lo aclamaron a lo largo del trayecto y que reconocieron en él al indiscutible líder de la Revolución”.

Añadió Batista Chapman que en esta ciudad, a pesar de ser de madrugada, el pueblo recibió a los guerrilleros en las calles y que aquí un valeroso destacamento de rebeldes se integró a la comitiva, hasta su entrada triunfal, el 8 de enero, en La Habana.

Al cabo de 53 años, la concentración popular ratificó el apoyo de las nuevas generaciones de tuneros a la Revolución y al Socialismo, por lo que significó la Caravana de la Victoria para los cubanos de entonces y para los que hoy continúan la construcción de la Patria.

El placer de ver antiguas fotografías



Yenima Díaz Velázquez
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Ada Cristina Higuera Tur

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Los años han pasado y hoy la ciudad de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, es mucho más linda. ¿Quién se atrevería a dudarlo?
Sin embargo, la nostalgia por lo que no llegamos a ver se adueña del corazón de muchos jóvenes para quienes encontrar, atesorar y apreciar antiguas fotografías de este pueblo que nos vio nacer es una dicha grande.
Compararlas con imágenes actuales nos hace aprender de otras etapas, las que vivieron nuestros abuelos o tal vez nuestros padres, y nos garantiza que otros, de generaciones más nuevas, valoren lo que ahora tenemos.
¿Cómo saber del céntrico hotel Plaza, o del parque Vicente García cuando era cuadrado? ¿Qué tal estaban nuestras calles? ¿Cuántos carteles de anuncios había en la ciudad? ¿Cuáles eran las construcciones más lindas?

Dudas, curiosidades, viejas fotografías y una persona de edad avanzada son la mezcla perfecta para desatar el placer de conocer pedazos de historia que ya no existen y realidades que aún nos sonríen, aunque transformadas por el tiempo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Una plaza grande en Las Tunas



Foto: Yaciel Peña

El 26 de julio de 1997, la ciudad de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, vibraba de emoción, al realizarse aquí el acto nacional por el aniversario 44 del Asalto a los Cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo.

Además de la alegría por el acontecimiento, y la dicha de ver al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz junto a los tuneros, la celebración dejó un maravilloso regalo que hoy perdura para embellecer aún más a este terruño y que se agradece al arquitecto Domingo Alás Rosell.
Se trata de la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García González, un lugar hermoso que ya es parte de la cotidianeidad de este pueblo, tanto en desfiles y actos políticos como en diferentes actividades festivas.

La admiración por ese sitio radica en el respeto que emana de su majestuosidad, fundamentalmente en el salón de los Generales, con esculturas de varios mambises y la réplica del Machete del Mayor General Vicente García, el más alto estímulo que entrega la Asamblea Provincial del Poder Popular en Las Tunas, a personalidades importantes en numerosas esferas.

También incide su excepcional ubicación geográfica, cerca del hotel Las Tunas, en la famosa Loma de Peralejo, desde la cual se extiende la explanada y una buena parte de la ciudad, además de su peculiar construcción, que mezcla el arte con la arquitectura.

En el área de concentración, para unas 125 000 personas, hay numerosas plantas y carteles con propaganda política, los que se suman a los bancos y la fuente que se levanta en su centro, para homenajear a Brígida Zaldívar, esposa del también conocido como León de Santa Rita.

La tribuna simula una fortaleza, con desniveles y laberintos de acceso que representan los incendios que sufrió la ciudad, y resume los momentos más importantes de la historia local.

A los pies de la plaza grande de Las Tunas se crece la gente sencilla, que la admira con satisfacción y sanos deseos de que muy pronto vuelva a acoger otra celebración por la histórica fecha del 26 de julio.

Un pintoresco poblado de Las Tunas



Fotos del sitio de Facebook Bartle, Cuba

El 16 de diciembre de 1958, hace ya 53 años, los residentes en el poblado de Bartle, a unos 23 kilómetros al oeste de la ciudad de Las Tunas, vivieron horas de angustia para luego disfrutar de años de alegría.

Ese día, varias tropas del IV Frente Oriental Simón Bolívar decidieron atacar el cuartel de la Guardia Rural, que imponía el terror y los abusos contra los habitantes y los campesinos de los alrededores.

Inicialmente parecía una acción fracasada porque a los esbirros les llegaron refuerzos muy bien armados y les dio tiempo a evacuar el cuartel. Pero, los miembros del Ejército Rebelde no se dieron por vencidos. Ellos organizaron el combate por los caminos de Bartle hacia la Guanábana y Bejuco. Sin embargo, los cobardes huyeron a campo traviesa, paralelamente a la línea de ferrocarril.

Todo fue más difícil; pero, finalmente la victoria llegó, a pesar de la muerte de varios y valiosos compañeros como Fernando Echenique Urquiza, José Santiago Ercilla, Ramón Mora Oliva, Ador Baldonado Pupo y Reinaldo Rodríguez Ramírez.

A partir de esa fecha Bartle es otro.

Atrás quedó el pequeño pobladito de escasos habitantes y casas de madera y tejas, surgido a inicios del pasado siglo, exactamente en 1902, y cuyos primeros habitantes fueron mayoritariamente ingleses, norteamericanos y canadienses.

Los fundadores de la comunidad desarrollaron su terruño poco a poco y en eso incidió el paso del ferrocarril por el lugar. Un aserrío y el comercio de cítricos fueron las simientes, las que luego dieron paso al desarrollo ganadero y el cultivo de la caña de azúcar.

Juan Ortiz Echavarría, presidente del Consejo Popular de Bartle, habla con orgullo de las cinco fábricas que existen en el lugar, entre las que destacan las de bebidas y licores y de galletas.

También, del hospital Alberto Arcos Luque, que tiene 31 camas y reporta cero índice de mortalidad infantil y materna desde hace varios años.

Cinco escuelas, una Casa de la Cultura, gimnasio, cine, Joven Club de Computación, salas de televisión y otras entidades elevan el nivel de vida de quienes tienen a Bartle como su patria chica.

Una de ellas es Barbarita Labrada Rodríguez, tunera que imprime emoción a sus palabras cuando lamenta no haber nacido allá. Pero, recuerda su niñez, sus grandes amigos, y más de 20 años de alegres huellas en su vida.

Pueblo de personas humildes, solidarias, alegres y respetuosas con los visitantes, Bartle apuesta por el futuro y el desarrollo, sobre la base del trabajo sistemático y la unidad entre los habitantes de esa tierra, que es otra desde el 16 de diciembre de 1958, cuando fue liberado el poblado.

martes, 13 de diciembre de 2011

Un tunero de respeto


A Manuel López Salcedo lo conocen todos los rincones del Refugio de Fauna Monte Cabaniguán-Ojo de Agua a donde llegó hace casi 20 años y parece que para quedarse, según se aprecia en sus palabras, llenas de alegría y gusto por lo que realiza día a día.

Desde hace varios meses encabeza un proyecto que estudia y evalúa los procesos de alimentación y reproducción de algunas aves acuáticas, especialmente los cocos y las sevillas, aunque también investiga los pelícanos, las corúas, marbellas y garzas.

Esa área, ubicada en las cercanías de Zabalo, un recóndito paraje de Jobabo, es sitio de alimentación y descanso de casi 60 especies de aves migratorias o residentes, fundamentalmente durante los meses de agosto a mayo.

Para Manuel no hay descanso. Ni siquiera se siente el peso de las agotadoras jornadas cuando de ir a las lagunas y los manglares se trata. En esos sitios olvida lo que hay más allá de su profesión y se deleita entre nidos, polluelos y el sonido de los animales, que baten sus alas cuando sienten el ruido de la lanchita que lo lleva y lo trae.

Dice que va para el mar por tres o cuatro días y se queda hasta una semana porque si es época reproductiva, hay más cosas que observar, como la anidación y el nacimiento de las crías.

Es entonces, cuando crece su satisfacción, más si halla nuevas especies que visitan el área o que deciden reproducirse ahí. Eso ya lo vivió cuando encontró varios ejemplares de zarapicos pico cimitarra chico, que es un transeúnte muy raro de localizar.

Esos simples detalles colman la vida de Manuel, hombre de piel curtida por el sol, para quien un ave es motivo de ánimo y de compromiso de aumentar el muestreo y la protección de esos animales que alegran las jornadas allá en las nueve mil hectáreas de manglares y lagunas del refugio de Fauna Monte Cabaniguán-Ojo de Agua.