¿Quién soy?

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Licenciada en Periodismo por la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba, en el año 1994, y Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, en el año 2009. Esta es una página personal, dedicada a mi querida ciudad de Las Tunas, en Cuba, y con las puertas abiertas a otros sitios de la provincia, que lleva igual nombre. Espero que sigamos compartiendo imágenes, historias, anécdotas y proyectos de la tierra que nos vio nacer o que nos acogió como hijos propios. Ah, ahí les dejo varias fotografías de los 8 municipios tuneros.

martes, 28 de febrero de 2017

Fidel siempre trató a los demás como seres humanos



El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, nació en el seno de una familia acomodada, con tierras en propiedad, animales, automóvil, una vivienda confortable y lo necesario para vivir holgadamente.
Pero, dichas condiciones materiales no carcomieron la solidaridad de ese ser especial que compartió sus juguetes y sus alimentos con los hijos de los emigrados haitianos que trabajaban para su padre, en el Birán de esos lejanos años.
Era serio, según cuentan. Pero, desde pequeño analizaba las diferencias entre ricos y pobres y las injusticias, por lo que soñaba con la igualdad entre todos.
Tal vez por esa época ya concebía una de las frases del magistral concepto de Revolución que expresó el 1ro de mayo del año 2000.  Ese día dijo que Revolución es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos.
Y eso fue lo que hizo durante toda su vida.  Pudo ser diferente; pero, actuó como un hombre de pueblo, que se codeó con la gente de tú a tú, que luchó por dignificar a los más humildes y que logró sus propósitos a partir de la implementación de muchas medidas desde el enero victorioso de 1959.
Así ocurrió el 24 de diciembre de ese año.  Para sorpresa de los cubanos y de muchas personas, más allá de nuestras fronteras, Fidel decidió compartir la cena de Nochebuena junto a varias familias que vivían en la localidad de Soplillar, en la Ciénaga de Zapata.
Llegó a uno de los lugares más intrincados de la geografía de Cuba, con la sencillez que siempre lo caracterizó y compartió risas y alimentos con los carboneros, hombres curtidos por el humo y los mosquitos, a quienes valoró como especiales seres humanos.
Pero, esa no fue la única vez pues a lo largo de cinco décadas estuvo al lado del pueblo, de la gente noble por la que luchó en el Moncada y en la Sierra Maestra; compartió con los estudiantes en sus escuelas, con los médicos en los hospitales, con los obreros en las fábricas y con los niños, las mujeres, los trabajadores y los religiosos.
En el oriente del país casi pierde la vida, salvando la de otros, durante las inclemencias del terrible ciclón Flora. Y a bordo de un tanque se le vio en las arenas de Playa Girón, donde Estados Unidos se llevó una tremenda derrota. 
En la provincia de Las Tunas, cada vez que la visitó, trató a todos como seres humanos. Lo hizo en varios asentamientos rurales mientras cortaba caña, en las industrias azucareras, en el Cerro de Caisimú, en la escuela formadora de maestros…
Esa fue su vida, una defensa perenne por los derechos de los demás y la igualdad entre todos.  Así lo vimos siempre y así queda para la eternidad.